PINTURA

GORDILLO, Luis

Sevilla, 1934
Vive y trabaja en Madrid

La obra de Gordillo se caracteriza por ser una síntesis entre abstracción y figuración, en la que el simbolismo cromático y formal tienen una especial importancia, ya que vinculan el mundo del pensamiento, el de la experiencia, y el de la expresión estética.

La necesidad de manifestar sus inquietudes intelectuales llevó a Gordillo a investigar movimientos como el Pop Art, propio de la época en que comenzó a trabajar con la pintura. Tras realizar un trabajo de psicoanálisis, se empieza a interesar por la importancia y el significado de la expresión artística, hasta tal punto que afirma “cuando algo queda bonito, sospecho”. Y es que su inquietud está muy alejada de la estética.

Su lenguaje comienza a tener colores fetiches, como el verde de este cuadro, y explora en las mezclas cromáticas hasta conseguir extrañas tonalidades, como los marrones con carga de rojo. Sus grafismos, también personalísimos, se acercan a las circunvoluciones cerebrales creando un universo enteramente propio, como el centro de esta obra.

Corona de espina-cas, 1996
Acrílico sobre lienzo

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