ESCULTURA

TORNER, Gustavo

Cuenca, 1925

Parece increíble que la primera obra artística de Torner fueran unas láminas botánicas de la flora forestal de España. Siendo ingeniero en Cuenca conoció a Saura y, gracias a su influencia, empezó a pintar. Sus obras se vuelven más complejas y ricas en texturas añadidas, hasta el punto de que salta de la pintura a la escultura.

En 1966 crea la escultura de la Plaza de los Cubos de Madrid, un hito en su creación. En ese mismo año, junto con Zóbel y Rueda, forman el Grupo de Cuenca. Su inquietud es la más pura de las abstracciones. Lo podemos observar en esta obra en la que el título hace referencia a un concepto que demuestra la inherente carga teórica previa a la creación de la escultura.

La rectitud de las cosas nº 11, 1982
Hierro patinado

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