FOTOGRAFIA

GARCÍA-ALIX, Alberto

León, 1956
Vive y trabaja en Madrid

Sorprendente imagen dentro de la iconografía de Alberto García-Alix que destaca por la belleza formal propia de un tratado de anatomía del siglo XIX, y en la que la postura de la mano, la belleza del cuerpo, casi de bailarina, contrastan con la dureza del brazo de mujer completamente tatuado, en una época en la que los tatuajes no estaban tan normalizados como en la actualidad.

Es una dualidad academicista en la forma, pero con un fondo que remite a la sociedad canalla que a Alix le gusta retratar, a esos mártires del tiempo que les toca vivir, convirtiendo sus capturas en dosis de tratados de sociología. Porque lo verdaderamente importante es la narración de las vidas de esos personajes, incluso su supervivencia o no.

El brazo de Ana, 1992
Plata en gelatina

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