ESCULTURA

PAZ, Manolo

Cambados, Pontevedra, 1957

Manolo Paz, uno de nuestros escultores más internacionales, es discreto y extremadamente humilde. Le gusta decir que son las piedras quienes tienen la energía interior, y que él simplemente las escucha, acaricia y trabaja. Y es en esa interacción donde encuentra el potencial artístico de cada obra.

Vive en contacto con la naturaleza, sintiendo que su trabajo es el tradicional de los “canteiros”. Conecta cada trozo de granito con la tradición antropológica, con los ancestros, con siglos y siglos de cultura y, a la vez, con la modernidad.

Es capaz de instalar un menhir de más de 120 toneladas en el entorno del aeropuerto de Santiago de Compostela, que parece acercarse al cielo, y de convertir algo tan contrapuesto como un granito en una sutil nube.

Nube, 2011
Granito rosa

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