PINTURA

MURADO, Antonio

Lugo, 1964
Vive y trabaja en Nueva York

La pintura de Murado se caracteriza por ser muy orgánica, muy de taller, artesanal en las preparaciones de los lienzos y en la cocina de los materiales. Esa creatividad está muy ligada a su Galicia natal, a la naturaleza y observación del detalle. Su acabado final nos remite, en muchas de sus obras, a las tablas renacentistas.

Murado ha pintado marañas, mares en tormenta. Y, de pronto, aparece la sutileza, inmortalizar el momento en el que unos pétalos caen desprendidos o pudieran ser una ofrenda de pasión. La imagen es bella y reconfortante, y consigue que aquellos pétalos trasciendan, antes de marchitarse, como un homenaje a la belleza ideal.

Sin título, 1996
Óleo sobre lienzo

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