PINTURA

VERBIS, Daniel

León, 1968
Vive y trabaja en Ciudad Real

Como dice Lacan “Es más placentero dar vueltas alrededor del objeto de deseo que lanzarnos directamente a él.” Y esto es lo que ocurre cuando nos enfrentamos a ese conjunto de obras que Daniel Verbis ha reunido bajo el epígrafe Los lazos de Venus. Pinturas-objeto en donde la componente material se convierte en una parte importante de la experiencia visual. Pinturas-objeto que se conforman en el espacio tridimensional superponiendo tres planos fundamentales, tres escalones o paradigmas gráficos: la estructura, la ligadura y la abertura.

La estructura se representa a través de una geometría relacional que enmarca el umbral de lo que se puede mirar; dibujando por un lado posibles itinerarios o desplazamientos y estableciendo por otro unos límites a la expansividad. Y todo esto hecho visible a través del bastidor desnudo de la vestimenta blanca del lienzo, de un bastidor despojado del soporte donde hubiera cabido pintar de un modo tradicional. Así pues, hurtado el lugar que hace posible la pintura queda su vacío, queda el aire en donde todo se tiene que amarrar o ligar.

Entrelazada en la estructura asoma la ligadura, el garabato, el dibujo caprichoso, las ataduras que se rizan y los filamentos que se expanden o concentran. Cordones líquidos solidificados que anudan su prominente gestualidad. Remedos de la turbación de lo continuo con los que Verbis logra representar la inestabilidad a modo de tatuajes en suspensión que confirman lo irremediable, la des-aparición del cuerpo.

Y en el centro, la abertura, la herida transformada en una pintura tradicional. Bucle hipnótico que como las entrañas de un huracán nos conduce a un centro magnético, a la imagen de ese sujeto que se quiere disolver o extraviar, a la herida que es como una grieta o un parpadeo de esa mirada que no se puede evitar; en definitiva, a una pintura que convertida en el anzuelo de la relación pintor-espectador es una aspiración que se debe preservar.

Daniel Verbis

Inseminación angelical, latencia artificial, 2010
Acrílico sobre lienzo, DM y madera

  • /