PINTURA

ARROYO, Eduardo

Madrid, 1937 – Madrid, 2018

«[…] El cuadro de San Gabriel tiene su historia, como todos los cuadros. La cosa divertida es que un día Paco Serraller, mi denostado amigo, me explicó de manera muy divertida que el único ángel que tenía sexo era el arcángel San Gabriel, que se trataba de una mujer. Y me interesó mucho esa teoría.

Se da la casualidad que en aquel entonces estaba pintando para la Bienal de Venecia y estaba obsesionado por hacer una “pareja” de pintura sacra.

En Cadaqués había comprado una casa cuyo propietario, aprovechándose de una distracción, desmontó y se llevó un azulejo que representaba el martirio de San Sebastián. El caso es que es uno de los personajes más destacados para mí y como me habían quitado ese mosaico, que me pertenecía porque estaba dentro de la casa recién comprada, decidí pintar yo un martirio de San Sebastián. Mi hijo Pimpi fue el modelo para la figura del santo y el del arcángel San Gabriel fue una señorita sueca, novia de mi hijo. Le añadí unas delicadas alas explayadas, muy parecidas a las de las mariposas. Estoy encantado de que mi cuadro termine en el aeropuerto de Madrid como si fuera un encargo, a pesar de que yo no utilizo los aviones, esa es otra cosa curiosa, que ya no los cojo. Qué cosa más extraordinaria que la gente que llegue a Madrid se encuentre con los brazos extendidos del arcángel que les va a abrazar […]»

Eduardo Arroyo

El Arcángel San Gabriel, 1995
Óleo sobre lienzo

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