Primer Premio

Eduardo Lamparero
(sue975)

Yo comencé con la fotografía a los 15 años porque la necesitaba para documentar mis piezas de grafiti. La foto y el arte efímero están siempre muy ligadas. Esto me llevó a mi primer acercamiento a los espacios semiáridos de la periferia del este de Madrid. A finales de los años 90 comencé con el arte urbano. Desde donde trabajé la intervención de espacios a través de motivos abstractos. La abstracción y la esencialidad son dos ejes que articulan todo mi trabajo. En cuanto a la intervención, siempre me sentí atraído por los espacios interurbanos porque son muy ricos plásticamente. Todo esto fue un proceso lento. Supongo que me ayudó mucho conocer más en profundidad la historia del arte gracias a mis estudios de Humanidades.

Desde 2015 soy asistente de la artista Soledad Córdoba, con la que también tengo una relación y un bebé. Gracias a una Beca Leonardo que le fue concedida, fuimos a trabajar al medio oeste de los EE UU. Allí, cuando finalizábamos sus sesiones, yo aprovechaba los espacios para hacer el proyecto ahora premiado por la Fundación Enaire.

Desde 2013 he realizado cuatro exposiciones individuales y otras tantas colectivas. Este es el cuarto primer premio que recibo, pero el primero específicamente fotográfico, los otros tres premiaban la instalación en el espacio público. También he escrito diversos artículos e impartido comunicaciones y ponencias.

La obra forma parte de la serie El espacio privilegiado, un proyecto fotográfico donde se reflexiona sobre la naturaleza del espacio a través de intervenciones en el paisaje.

La contemplación del paisaje, según Alain Roger, puede darse in situ o in visu. A la primera manera corresponden las contemplaciones en la propia naturaleza, así como las obras de arte llevadas a cabo en ella. A la manera in visu, corresponde la pintura de paisaje, así como su fotografía. En este sentido, el proyecto funciona en los dos ámbitos. Hay que destacar que el trabajo sobre la tierra, bajo los elementos atmosféricos, la manufactura y a pie de trípode y cámara, conduce a un planteamiento de las cuestiones elementales o metafísicas del ser. Estas preguntas se plantean ante la grandeza de la bóveda celeste y la ordenación de la Naturaleza y el Cosmos. En palabras de Georg Simmel: “El paisaje, aunque separado y autónomo, está espiritualizado por esa oscura conciencia de su conexión infinita”.

En cuanto a la fotografía premiada creo que simboliza bien el conjunto del proyecto. Se trata de un vaciado de unos 4 metros que hice con una escoba. Todo el proceso estuvo dominado por la amenaza de una tormenta, que es la que finalmente aparece en el fondo de la fotografía. Esta circunstancia fortuita propició que la imagen final obtuviese ciertos rasgos de carácter sublime. Según palabras de Kant: "Rocas audazmente colgadas y, por decirlo así, amenazadoras, nubes de tormenta que se amontonan en el cielo y se adelantan con rayos y con truenos.

El ser y la nada I, 2018
Primer Premio

Fotografía digital. Tintas pigmentadas en papel baritado sobre dibond

150 x 100 cm

Edición 1/5 + 1 PA de una serie de 5

Pieza inundada con agua de lluvia, 2018

Fotografía digital. Tintas pigmentadas en papel baritado sobre dibond

150 x 100 cm

Edición 1/5 + 1 PA de una serie de 7

El ser y la nada V, 2018

Fotografía digital. Tintas pigmentadas en papel baritado sobre dibond

150 x 100 cm

Edición 1/5 + 1 PA de una serie de 5

El Origen del mundo. Línea de 15 metros trazada con los pies, 2018

Fotografía digital. Tintas pigmentadas en papel baritado sobre dibond

150 x 100 cm

Edición 1/3 + 1 PA de una serie de 3

El ser y la nada III, 2018

Fotografía digital. Tintas pigmentadas en papel baritado sobre dibond

150 x 100 cm

Edición 1/5 + 1 PA de una serie de 5

Espacio-tiempo relativo o Inversión de los principios de la perspectiva (Díptico), 2018

Fotografía digital. Tintas pigmentadas en papel baritado sobre dibond

150 x 100 cm c/u

Edición 1/3 + 1 PA

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