Categoría / Espera
Lurdes R. Basolí
ABABOL
El 14 de marzo España entró en estado de alarma, el 21 comenzaba la primavera y el día 27 se estropeó el teléfono móvil de Lurdes R. Basolí y decidió no arreglarlo. El confinamiento le sorprendió en casa de su madre, que vive al lado de la de su abuela, en una urbanización de casas con rosales que a Basolí no le parecía bonita, pero reconoce que la primavera volvió hermosa. La fotógrafa, agradecida por el encierro privilegiado que ha vivido, ha observado la transitoriedad de la naturaleza, la personalidad de las amapolas, como si fuese un espectáculo creado por y para sus sentidos. Las fotografías son un diario de sus paseos, en silencio, sin prisas ni distracciones, como si su perrita Gora y ella fueran las únicas habitantes de este pequeño y personal mundo que hasta entonces había permanecido oculto a su mirada.
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