Elena de la Rúa nació en Madrid en 1978. Es licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con un máster en fotografía. Su trabajo aborda cuestiones que dan forma a las construcciones mentales que hacemos del mundo exterior para garantizar nuestra supervivencia, dominada por la incertidumbre y las emociones. En diferentes proyectos ha trabajado con el mundo interior del ser (las emociones, el deseo o la esperanza) y su relación con el exterior (la incertidumbre y la falta de control que intentamos manejar a través del pensamiento mágico, las creencias, la imaginación y, ahora también, a través de la ciencia). En su proceso de trabajo combina intuición y razón en una búsqueda que parte de lo que concibe, intuye y siente, y que traslada al plano racional a través de la investigación de los temas en los que trabaja. En sus últimas series, ha dejado de fotografiar lo que ya existe en el exterior y lo construye con objetos a modo de bodegón o naturaleza muerta para luego fotografiarlo. Forma parte del colectivo Cómo ser Fotógrafa, plataforma que pretende visibilizar la labor artística de las mujeres fotógrafas.
El Paraíso Come Carne explora la muerte desde el cadáver (lo que creemos real) junto con las ideas, mitos y creencias en torno a la esperanza post mortem (lo que creemos ficticio), y cuestiona la posibilidad de que estas dos visiones enfrentadas pudieran ser verdad con los avances científicos y la visión de la física cuántica.
Las creencias sobre la esperanza post mortem tienen su origen en un conocimiento intuitivo a través de la observación de la naturaleza, las experiencias místicas y un sentimiento de unidad con el universo.
Estas ideas han sido transmitidas a través de los mitos y las religiones, derivando en elaboraciones simbólicas como el renacimiento, la reencarnación, la resurrección, el viaje, el más allá, el alma, la inmortalidad, los paraísos, los infiernos, los mundos celestiales o las existencias desencarnadas. En la actualidad configuramos nuestra concepción del mundo desde lo racional, lo material, el cuerpo y la individualidad. Y la muerte es el cadáver y el fin de todo.
Desde esta visión, las creencias sobre lo que pasaría después de la muerte nos parecen absurdas o ficticias. Pero, si entendemos estas creencias como explicaciones simbólicas, podemos encontrar semejanzas con los avances científicos y la fascinante visión de la física cuántica. Así, podemos relacionar las ideas de “inmortalidad” con la energía; “ir al cielo” con la teoría del Big Bang; “ir al paraíso” con la dispersión de átomos en la naturaleza; el “renacimiento” con el comportamiento de las partículas; la “supervivencia del alma” con la teoría de la Reducción Objetiva Orquestada y “otras vidas” con la hipótesis de los Muchos Mundos.
Este proyecto muestra una visión de la existencia como parte de algo más grande, desconocido y maravilloso. Un todo interconectado y en constante transformación, donde la muerte sería un cambio que algún día llegaremos a comprender a través de la ciencia y la razón, y también a través del misticismo y de la intuición.