Macarena es fotógrafa e investigadora en temas de ciudad y arquitectura sostenible. Su trabajo artístico se centra en investigar la relación entre la fotografía y otros medios como herramienta urbana, de contemplación y reconexión con la naturaleza, desde el firme propósito de promover el cambio. Contempla el arte y la arquitectura como disciplinas que pueden ayudar a alcanzar una conciencia mayor y reconectar con lo esencial. La relación entre naturaleza, arquitectura, paisaje y mística, siempre está presente en su trabajo. Desde junio de 2021 es miembro del ZzaC Collective of experts, practitioners and theorists, Asistente Honorífico del Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad de Sevilla y forma parte del proyecto de investigación CREAFAB de la Universidad de Sevilla. Su trabajo está presente en colecciones privadas nacionales e internacionales.
Todo es sagrado
Pienso acerca de cómo los musulmanes son capaces de sacralizar cualquier espacio con una alfombra. ¿Qué convierte en sagrado un lugar? ¿Qué supone un lugar desacralizado?
Los símbolos, los mitos y los ritos son los tres grandes tipos de soporte material que utiliza toda religión o tradición para vincular al hombre con lo sagrado. Mircea Eliade, filósofo, historiador de las religiones y novelista rumano, explica lo sagrado como el punto de ruptura que permite trascender el círculo de lo cotidiano y habitual, la irrupción de ´otro tiempo´, otro ´espacio´, así como la interrupción del numen en el mundo fenoménico. La manifestación de esa ruptura del espacio-tiempo queda manifiesta en templos, santuarios y en épocas más remotas con marcas como un simple altar, un túmulo, un menhir. Lo sagrado ha sido tradicionalmente entendido como un asunto exclusivo de las religiones. Mircea Eliade, sin embargo, discreparía de esta creencia al afirmar que lo sagrado es lo auténticamente humano, el sentido trascendente que nos diferencia de las demás especies. Lo sagrado no es, por tanto, una opción. Es constitutivo de lo humano.
Somos y habitamos sagradamente, desde el momento que el templo (templum proviene de la raíz griega tem, que significa lo cortado, lo demarcado) se constituyó en el arquetipo original de lo que hoy llamamos ciudad. Aquel primer claro en el bosque, edificado por nuestra urgencia de contactar a Dios. Urgencia de contactar-nos. La ciudad no es otra cosa que el testimonio de nuestra expedición hacia el espíritu, a través del laberinto de la abstracción, de la mente, de la historia, del tiempo, que es derivación del templo, según Gershom Scholem en Los orígenes de la cábala.
Esta Serie: forma parte de un proceso de búsqueda y cuestionamiento de esa experiencia mística que ayude a entender la sacralidad de la tierra que habitamos, recorriendo espacios y lugares que ayuden a favorecer esa experiencia de silencio como vehículo de trascendencia hacia la reconexión con lo que somos, haciendo un recorrido desde el habitar planetario al urbano y al habitar doméstico, para acabar en el punto de partida que sería el habitar interior.