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Escudo homenaje a
Emilio Herrera

Escudo homenaje de Emilio Herrera


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Esta escultura conmemorativa se ha creado a partir de un modelo digital en 3D, posteriormente llevado a bronce mediante fundición. Una vez fundida, la pieza se ha trabajado manualmente para pulir relieves, aplicar pátinas y conseguir efectos de envejecimiento y oxidación, que dan carácter artístico a su acabado. El escudo reúne algunos de los elementos más representativos de la trayectoria científica, aeronáutica y visionaria de Emilio Herrera Linares.

Este escudo, fundido en bronce, una vez terminado, se ha fijado sobre granito Azul Bahía, un exclusivo y exótico material, que se considera piedra semipreciosa por su rareza, y que ha sido elegido por su semejanza con el universo.

Esta obra de arte es, además, una escultura tiflológica, que facilita la accesibilidad de las personas invidentes al Proyecto Emilio Herrera, al lograr que con el tacto se aprecien los diferentes elementos.

Todos los elementos representados en el escudo tienen un significado histórico relacionado con Emilio Herrera, sus investigaciones y hazañas: El centro de la composición está presidido por las iniciales “EH”, correspondientes a Emilio Herrera, atravesadas por una trayectoria orbital, que conecta la aeronáutica con la exploración del espacio.

A la izquierda aparece el cohete concebido y dibujado por el propio Emilio Herrera. Su forma no responde a una representación genérica, sino que reproduce uno de sus diseños originales.

A la derecha se encuentra la escafandra estratonáutica, inventada por Emilio Herrera en 1935, representada mediante la reconstrucción tridimensional de la réplica desarrollada para el proyecto expositivo respetando su configuración histórica.

El círculo superior izquierdo reproduce el túnel de viento inventado por Emilio Herrera. Las hélices y el aeroplano en su interior constituyen unos detalles imprescindibles para identificar su funcionamiento y distinguirlo de cualquier otra estructura científica o industrial.

El círculo superior derecho contiene una hélice de tres palas, símbolo de la aeronáutica y evocación del desarrollo del autogiro y de la aviación de ala rotatoria.

En la zona inferior izquierda, un globo aerostático recuerda los primeros años de Herrera como aerostero, piloto y estudioso de la navegación aérea.

En el lado opuesto aparece el “LZ 127 Graf Zeppelin”, el dirigible alemán en cuyo diseño Emilio Herrera participó y del que, además, fue el segundo comandante en la histórica travesía transatlántica de 1928.

La composición situada en la parte inferior central está basada en el escudo en relieve diseñado por Emilio Herrera, que fue tallado en la silla de su despacho en la Escuela de Aerotecnia y aún se conserva, en el que pueden apreciarse un aeroplano, superpuesto a diferentes elementos técnicos y aeronáuticos, rodeado por una ornamentación simétrica. En el núcleo de este escudo se distinguen cinco cuerpos cilíndricos con aletas de refrigeración, dispuestos alrededor del centro de la composición, son cilindros aleteados de un motor aeronáutico radial refrigerado por aire, una solución característica de la aviación de la época de Emilio Herrera. Y en el centro se representa un aeroplano. Este escudo fue el origen del emblema actual del Cuerpo Militar de Ingenieros Aeronáuticos del Ejército del Aire y el Espacio de España.

Las palabras “Proyecto · Historia · Ciencia · Futuro” expresan el sentido del Proyecto expositivo dedicado a Emilio Herrera, realizado por Fundación ENAIRE, para representar al Reino de España en el Museo del Organismo de Aviación Civil Internacional en Montreal: restituir su memoria, explicar sus aportaciones y proyectar el legado de Emilio Herrera hacia las nuevas generaciones.

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