Con ocasión del 30 aniversario, Fundación ENAIRE va a editar la publicación Pioneras de la aeronáutica en España, una investigación que recupera la memoria y el protagonismo de la mujer en el desarrollo de la aeronáutica en España, en sus distintos ámbitos: vuelo deportivo y profesional, vuelo sin motor, aeromodelismo, paracaidismo, aerostación y el desconocido papel realizado por la mujer en la fabricación aeronáutica, desde sus mismos orígenes.
En esta introducción, Ángel Sánchez Serrano, investigador aeronáutico y responsable de Patrimonio Histórico de Airbus España, presenta algunas de las primeras mujeres vinculadas a la aviación en España. Aviadoras como Elisa Chichana o María Bernaldo de Quirós, pero también aquellas que, de una forma u otra, fueron las primeras en experimentar el vuelo: María Minondo, primera mujer que voló en España, o Petra de Miguel, desgraciadamente la primera víctima femenina de nuestra aviación. Textos y fotografías, muchas inéditas y procedentes de archivos privados o familiares, forman la argumentación del autor, que se verá acompañada por una exposición que divulgará entre el gran público un ejercicio ejemplar de recuperación de la memoria de decenas de mujeres hasta ahora olvidadas, sus vidas y las condiciones que tuvieron que superar para poder vivir su pasión por la aeronáutica.
Pioneras de la aeronáutica en España
Autor: Ángel Sánchez Serrano
LAS PRIMERAS AVIADORAS ESPAÑOLAS
María Minondo, la primera mujer que voló en España

El primero de octubre de 1910 el Real Aero Club de Guipúzcoa organizó un meeting aéreo en colaboración con el RACE. De esta manera, los probables récords que se establecieran tendrían validez ante la FAI, lo que hizo que se reunieran en San Sebastián algunos de los pilotos más destacados de la época. Entre ellos, Léon Morane, campeón del mundo de altura y velocidad, Léonce Garnier, francés afincado en la misma ciudad, Maurice Tabuteau y Benito Loygorri. Terminado el concurso y con problemas en los motores, solo este último se atrevió a proponer realizar un bautismo del aire en su aeroplano Farman. La afortunada pasajera fue María Minondo, natural de San Sebastián, ante el escándalo de algunos de los presentes al ver una mujer subir a un aeroplano.
Despegando desde la playa de Ondarreta, el avión dio una vuelta completa a la bahía, cruzando el canal que separa Santa Clara de Igueldo. De regreso a Ondarreta, el motor sufrió una avería, cayendo el avión al agua frente al Palacio de Miramar, sin más consecuencias para el piloto y la arriesgada pasajera que un remojón y la rotura del avión. Según Loygorri, María no quiso volver a volar y ni siquiera la volvió a ver.

Irene Aguilera Cappa

Esposa de Emilio Herrera Linares, militar de aviación, piloto de globo, dirigible y aeroplano, miembro de la primera promoción de la Aeronáutica Militar y brillante ingeniero aeronáutico. En 1911 subió con su marido en un biplano Farman, empleado para la formación de pilotos. Algunas fuentes señalan que aprendió con su marido los fundamentos del manejo de los controles de un aeroplano, posiblemente en Cuatro Vientos, donde Herrera fue responsable de formar nuevas promociones de pilotos militares entre 1911 y 1913.

Petra de Miguel Valle, la primera víctima femenina de la aviación española

Por su novedad, las exhibiciones aéreas reunían a grandes multitudes a principios del siglo XX, un público que en ocasiones invadía peligrosamente el terreno utilizado por los aviadores. El 3 de marzo de 1911, cuando se disputaba la llamada Copa de Madrid, los aviadores Jean Mauvais y Benito Loygorri despegaron del aeródromo de Ciudad Lineal para aterrizar en el campo de Chamartín, en el hipódromo de la Castellana. Allí estaba esperando Léonce Garnier, con su avión Farman. Los tres pilotos alternaron sus vuelos ante un público enfervorizado, hasta que al despegar Jean Mauvais con un biplano Sommer a las 16:30, los asistentes invadieron la pista. El aviador no pudo evitar el choque con la multitud, resultando muertos Petra de Miguel Valle y Arturo Villate (*) y heridos varios hombres más. El accidente, denominado en la prensa de Madrid “una catástrofe aérea”, se consideró “un accidente fortuito, de causas dolorosas, pero ineludibles en el desenvolvimiento progresivo de los grandes eventos”.
(*) Discurso leído por Juan Maluquer y Viiadot, presidente de la Academia de Jurisprudencia y Legislación de Barcelona, en la sesión inaugural del curso de 1911-1912, celebrada en 18 de diciembre de 1911. Publicado como artículo, titulado “El dominio del espacio en sus relaciones con el derecho”, en la revista Aviación de Barcelona el 15 de enero de 1912, pp. 22-26.

Elisa Patiño, primera española piloto... sin licencia

Diez años después del primer vuelo de los hermanos Wright, el 12 de octubre de 1913, Elisa “Chichana” Patiño se convirtió en la primera mujer española en tomar los mandos de un avión.
Nacida en Pontevedra en 1890, era hija de Albino Patiño y Rosa Meléndez, duques de Patiño. Con dotes para la pintura y la música, Elisa encarnaba en gran medida el ideal de mujer moderna de la época, rechazando la idea tradicional del matrimonio como único destino de la mujer. Como deportista, practicaba tiro con arco y ciclismo, logrando la “peripecia”, según los medios de la época, de recorrer en bicicleta los 6 km que separan Sanxenxo del Pazo de Revel, en Villalonga. Durante la Primera Guerra Mundial participó en las campañas de donaciones para auxiliar a prisioneros de guerra y heridos desembarcados en Vilagarcía de Arousa.
En abril de 1913 recibió su bautismo del aire con el aviador gallego José Piñeiro (conocido como “el hombre pájaro” y “el rey de los aires”), despegando desde la playa de Baltar en Portonovo. La experiencia debió impactar a Elisa, que aprovechó la oportunidad para recibir su bautismo del aire. La prensa publicó la siguiente noticia del vuelo:
- “El pasado domingo, Piñeiro sorprendió a los vecinos de Sanxenxo con un soberbio vuelo realizado en unas circunstancias muy interesantes. A las nueve de la mañana ascendió en el aeródromo de Baltar y, tras varias interesantes evoluciones, descendió sobre la pintoresca playa de Sanxenxo. De allí partió de nuevo en su magnífico ‘Blériot’, llevándose a la distinguida señorita Chichana Patiño, quien con admirable serenidad cruzó el aire durante unos minutos en compañía del notable aviador. Cuando descendieron, fueron objeto de una ovación.” (*)
Meses más tarde se atrevía a tomar los mandos del aeroplano Blériot XI de Piñeiro realizando su primer vuelo sola. Aunque llegó a realizar más de 50 horas de vuelo, nunca solicitó la licencia de piloto otorgado por la FAI.
Desgraciadamente, contrajo la gripe española y falleció el 12 de abril de 1919, a los 29 años de edad.
(*) Pazo Moa, Eilún do: Elisa Patiño “Chichana”. Publicado o 31/1/2022 no Álbum de Galicia (Consello da Cultura Galega) https://consellodacultura.gal/album-de-galicia/detalle.php?persoa=30048. Recuperado o 11/07/2024.

Carmen Díaz Guisasola
Primera esposa del aviador Ramón Franco, famoso por la travesía del Atlántico Sur en 1926 a bordo del hidroavión Dornier Wal “Plus Ultra”. En la biografía contada al periodista y piloto comercial José Antonio Silva, Carmen Díaz recordaba:
- “Pero no puedo decir que me sintiera una mujer desgraciada, porque Ramón me dio una gran alegría cuando me dijo que me iba a enseñar a volar, guardando recuerdos muy felices de aquellas fechas. He de decir que acostumbrada a vivir entre motores y mecánica – porque mi padre, cuando dejó la Renault, puso en Irún un gran taller de automóviles – fui una aventajada alumna que aprendió muy pronto a manejar una avioneta, lo cual era algo insólito para una mujer en aquella época; pude haber sido la primera que en España consiguiera el título de piloto, pero Ramón me lo prohibió.”
El autor sitúa la cita después de la muerte del teniente de navío y aviador naval Juan Manuel Durán González el 19 de julio de 1926 en un accidente aéreo ocurrido en el puerto de Barcelona y la publicación en la Gaceta de Madrid del Real Decreto autorizando el funcionamiento de la Sociedad Colón Transaérea Española el 14 de febrero de 1927(**). Similar al caso de Elisa Patiño, de haber obtenido la licencia de la FAI, efectivamente Carmen Díaz habría sido oficialmente la primera aviadora española.
(*) Silva, J. A. (1981). IV. El rencor de Ramón. Mi vida con Ramón Franco (p. 62). Planeta.
(**) La Transaérea Colón, como fue conocida, pretendía establecer una línea aérea regular entre Sevilla y Buenos Aires utilizando dirigibles alemanes Zeppelin.

María de la Salud Bernaldo de Quirós y Bustillo

María Bernaldo de Quirós, hija de los marqueses de los Altares, recibió una amplia formación académica, como correspondía a una mujer de su clase. Contrajo matrimonio con Ramón Bernaldo de Quirós, primo suyo, con el que tuvo dos hijos: María, fallecida en 1919 y Ramón, que murió en 1920 sin alcanzar el año de edad. El mismo año fallecía su marido, víctima de la gripe.
Dos años más tarde contrajo matrimonio con José Manuel Sánchez Arjona, alcalde de Ciudad Rodrigo. En esta ciudad nacerá su pasión aeronáutica, al ver aterrizar una patrulla de aviones de la Aeronáutica Militar y tener la oportunidad de hablar con los pilotos, algo muy criticado por la sociedad salmantina.
Separada de su segundo marido (de quien se divorció tan pronto como se aprobó la Ley de Divorcio en 1932) María Bernaldo se instaló en Madrid, donde pudo comenzar su formación como piloto. A mediados de 1928 fue la única mujer de un grupo de dieciocho alumnos inscritos en el RACE para realizar el curso de piloto en el aeródromo de Getafe (Madrid).
Pese a la oposición del director del Aero Club por ser mujer, María Bernaldo superó las pruebas físicas e intelectuales requeridas por el curso, siendo su formación encomendada al entonces comandante de Infantería y piloto militar José Rodríguez y Díaz de Lecea (*). Un profesor que, en una entrevista, afirmó que las mujeres carecían del esfuerzo necesario que exige la aviación pero que siempre consideró a Bernaldo como una alumna excepcional.
Después de superar su primer vuelo en solitario el 7 de octubre de 1928, María Bernaldo obtuvo el 24 de noviembre de 1928 (17 años después del primer vuelo de una mujer en España) el preciado título de piloto civil de aeroplano otorgado por la FAI.
Invitada frecuentemente a las fiestas aeronáuticas celebradas en España, María, apodada Miss Golondrina, recibió numerosas peticiones de bautismos aéreos de mujeres, unos 200 entre 1928 y 1930, que se incrementaron durante las fiestas de la Aviación organizadas por el Aero Popular. Siempre fue una ardiente defensora de las aptitudes que poseían las mujeres para la aviación o cualquier trabajo que se propusieran. En los años siguientes, Bernaldo de Quirós siguió realizando vuelos desde Getafe y dando clases de vuelo en Asturias a algunos aspirantes a piloto.
A pesar de su popularidad, fue una víctima de la discriminación de la época. El RACE rechazó aceptarla como socia por ser mujer, lo que le hubiera permitido volar las avionetas propiedad del Club (**). Además, el 17 de enero de 1929, Alfredo Kindelán, jefe superior de Aeronáutica, rechazó la petición firmada por más de medio centenar de miembros del Aero Club solicitando para ella la concesión del título y emblema de aviadora honoraria, argumentando que esta distinción sólo se concedía a personal militar extranjero, aunque se había concedido a aviadoras de otros países al hacer escala en España.
Para conocer la personalidad e ideas de María Bernaldo de Quirós es mejor dejarla hablar en primera persona, en la entrevista publicada por Estampa en septiembre de 1928: Preguntada si no tenía miedo en su primera clase con Lecea, contesta: “¡Miedo... ¿Por qué? ¡Lo que a mí me daba miedo era no servir para aviadora!”. En otro momento, afirma: “¿Por qué no han de ser aviadoras las mujeres en España y en todos lados?… “¡Psch!… la opinión pública [...] se vaya acostumbrando a que las mujeres sirvamos para algo más que para bordar. La gente no se asombra de que haya ciclistas, o jugadoras de tenis, o conductoras de automóviles, ¿por qué se va a asombrar de que una deportista se dedique a la aviación?”.
Como contrapunto, las palabras de José Rodríguez y Díaz de Lecea, instructor de vuelo de María Bernaldo de Quirós, sobre la mujer y la aviación en la misma entrevista, pronunciadas mientras la señala:
- “Las mujeres... ya sabe usted como son... valientes y resueltas, y hasta temerarias en un momento dado, sí. Y aficionadas a las empresas brillantes...Pero la mayoría incapaces de ese esfuerzo, sostenido y sereno, que hace falta en la Aviación: les molesta el frío que hay allá arriba, unas veces, y el calor, otras. Y madrugar. Y ensuciarse de grasa... Mire usted allí una excepción...”.
Con la Guerra Civil deja de volar, sin retomarlo una vez concluida la contienda. A pesar de su corta carrera aeronáutica, María Bernaldo de Quirós sirvió de ejemplo a muchas otras jóvenes españolas que quisieron obtener su título de piloto.
(*) José Rodríguez y Díaz de Lecea fue ministro del Aire entre febrero de 1957 y julio de 1962.
(**) Esto motivó que María Bernaldo aprovechara una oferta de la firma británica de Havilland Aircraft Company para comprar una avioneta a un tercio de su precio de mercado.

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